viernes, 9 de septiembre de 2011

Un encargo muy especial. Uno de los tantos girasoles de Vincent

Este encargo me desconcertó un poco, es la primera vez que me piden algo así. Me ilusionó el tema, así que me puse manos a la obra, aunque con dudas. Me gusta como quedó. Muchas horas de trabajo, la preparación de los colores, pasar el dibujo al abanico, y luego pintarlo más o menos como este loco de los colores y las manchas. Él vió los girasoles así. Su estilo no tiene nada que ver con el mío, en algunas partes creo que tiene mi toque. Enloquecí con este trabajo, aunque sigo conservando mis orejas. Lo pinté, como todos mis abanicos, con mucha dedicación y corazón.
Abanico de madera natural y tela de algodón, 23 x 43cm. Pintado a mano por Claudia Cano, que soy la misma que escribe, y lacado también a mano por las dos caras. Son casi las 4 de la madrugada, me voy a dormir.




9 comentarios:

  1. Cierto que no es tu estilo habitual, pero como excelente artista, has hecho tuyos esos girasoles...el fondo me parece maravilloso!
    Gracias por tus preciosos trabajos.
    Un abrazo

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  2. Precioso, con tú toque personal y conservando las dos orejas en su sitio, je, je...

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  3. Anónimo9/9/11 14:03

    Impresionante Claudia. Has combinado perfectamente tu estilo respetando la pintura original.
    El fondo es magnífico.
    Enhorabuena,
    Amparo.

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  4. Enhorabuena, Claudia. La persona que te lo encargó debe de estar encantada y muy orgullosa de lucirlo.

    Yo creo que le gustaría al mismísimo Van Gogh...

    Un besazo

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  5. Claudia...

    Añadir algo mas,seria hasta exagerado...¡
    Pero,Van Gogh...me temo que va a cortarse la otra oreja,para celebrarlo...¡

    Enhorabuena,estas que te sales¡¡¡

    Mil besos.

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  6. Hola Claudia
    Excelente!
    Una obra de arte sobre un abanico.

    Cuando pones dedicación y corazón, el resultado es genial!
    Bravo super artista!
    Mil besos y feliz fin de semana!

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  7. Una autentica belleza ese abanico, ni el mismísimo Van Gogh lo superaría

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  8. Querida Claudia, a Van Gogh le hubiera interesado tu trabajo y te hubiera extendido su abrigo ante la policía. Era un obrero de la pintura que deseaba hacerse sus propios materiales previos a la creación. Sin hijos, sin novia, sin clientes, sin hermano finalmente, sin Gaugin nos muestra que la creación es dura. Quien te encargó ese abanico. te dio la posibilidad de que el holandés y tus amigos seamos tus compañeros de fatigas. ¡¡ÁNIMO!! ¡¡NOS MANIFESTAMOS!!

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  9. Muchísimas gracias a todos por estos comentarios tan reconfortantes, siempre me dan ánimos para seguir adelante.
    Hoy la policía municipal me ha quitado mis abanicos pintados a mano, porque está prohibida la venta ambulante. Es una pena que en Madrid se trate tan mal a los artistas que no somos nadie. Me gustaba ponerme en el Paseo del Prado a pintar y vender mis abanicos, a la gente le agradaba mi actividad y recibía muchos elogios, que me animaron a seguir en este camino no fácil. Los turistas me hacían fotos, y siempre era un espectáculo lamentable cuando venían a echarme, una mala prensa para Madrid, que todos contemplaban.
    La hostilidad de las autoridades madrileñas han acabado con mi actividad en la calle. En fin, una pena de Madrid, con la que está cayendo... Muchas gracias Julián, querido amigo!

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Muchísimas gracias por tu visita.